Emociones

Emociones:

Las emociones son importantes para el bienestar personal. 

Te explicamos por qué.

Es muy común que hagas una búsqueda por internet y consigas textos escritos por psicólogos, coach, orientadores de la conducta… o también ahora con el auge de las redes sociales, frecuentemente te encuentres con mensajes escritos en imágenes o vídeos donde hablan sobre las emociones y los sentimientos, que invitan al lector a que “observe su interior”, te piden “mirar dentro de tí” y casi todos te conduzcan a la reflexión personal de que: Identifiques lo que sientes o que “pongas nombre” a eso tu cuerpo percibe, tras una situación de la vida.

Hoy te voy a explicar la gran importancia que tiene para el crecimiento personal el concepto de las emociones y la importancia de TÚ conexión con ellas, créeme que esto te ayudará a conocerte a ti mismo y también a ser más compasivo contigo y con los sentimientos de los demás.

Antes de todo, vamos a definir… 

¿Qué son las Emociones?

Empecemos por definir la palabra “EMOCIÓN”, ella proviene del verbo latín “movere” que significa «moverse», y si a eso le sumamos el prefijo “e” que indica «hacia», nos lleva al significado de algo así como “Movimiento Hacia”, ¿Cómo entendemos esto? Tan sencillo como que todo lo que somos capaces de sentir supone una tendencia a la ACCIÓN.

Por norma general, biológicamente todas las personas nacemos con un repertorio emocional de base y es por ello que, estamos capacitados para sentir algún tipo de emoción. Sólo un 10% de la población mundial, según un informe de la Sociedad Española de Neurología (SEN), presenta problemas para identificar y expresar las emociones y esto se trata de un trastorno conocido como Alexitimia.

Pero hoy, vamos a hablar de ese otro gran porcentaje de población “sana” y con esto quiero decir, que no tiene diagnosticada ninguna patología. Esta población está capacitada para sentir  las emociones básicas en cualquier momento, que pueden ser: rabia, miedo, desagrado, enfado, tranquilidad, tristeza o alegría.  Las emociones son reacciones automáticas y normales, la naturaleza nos ha dotado de ellas y su función es preparar al cuerpo para actuar (acción), ante una determinada situación.

¿Las emociones actúan por si solas?

No, como he dicho antes, las emociones tienen una predisposición biológica. Es decir, cuando se experimenta alguna de ellas, antes se produjo todo un proceso a nivel corporal, específicamente en el cerebro.  Donde se generó una intervención de distintas partes del mismo: la amígdala, los lóbulos cerebrales, el neocórtex, entre otros. Cada emoción hace que se active un área en particular o de forma conjunta, pero en todo movimiento participa un proceso químico y eléctrico liderado por neurotransmisores, son ellos los que se encargan de trasmitir señales desde una neurona a otra, mandando información y generando un mensaje de respuesta, visto por la percepción de nuestros sentidos, manifestación del comportamiento humano y/o de lo que hoy nos compete especialmente en éste artículo, la regulación emocional.

¿Qué otros aspectos influyen en la manifestación de las emociones?

Además de los factores biológicos antes mencionados, existen aspectos de cada persona, que tienen que ver con la expresión de una emoción. Las experiencias vitales juegan un papel fundamental, aquí puede incluirse la historia personal (todo lo vivido), el estilo de crianza y el medio cultural donde ha crecido y aprendido una persona. Todas estas variantes van a determinar la expresión y la sensación propia de las emociones y de los sentimientos que de ellas derivan. Esto explica por qué cada persona puede “sentir y vivir” de manera diferente una misma situación.

Otro factor muy importante en la manifestación de una emoción es el pensamiento, en los pensamientos se contextualiza toda la información en nuestra mente sobre lo que creemos, reflexionamos y la forma en la que se entienden y se valoran las cosas que suceden.

¿Los pensamientos influyen en la forma en la que sentimos?

Totalmente. Es un error frecuente creer que hacemos las cosas sin pensar, también atribuir a que no podemos controlar lo que sentimos o cuando nos excusamos al pensar que por el sentimiento que nos genera algo o alguien, pensamos <de tal forma> de esa persona.

Veamos esto desde un ejemplo:

Es común escuchar en terapia cosas como:

Es que siento rabia cuando le veo y es por eso que he dejado de hablarle”.

Esa es una excusa común y fácil para explicar por qué actuamos como actuamos. Los pensamientos van a determinar la forma en la que sentimos y lo que sentimos nos lleva a actuar de alguna forma en específica.

Es por ello que, la expresión correcta sería:

He dejado de hablarle, por los sentimientos que esa persona me genera

Y si afinamos un poco más, la lectura ante esa situación desde el punto de vista del funcionamiento psicológico sería:

Lo que piensas sobre esa persona, te genera un profundo malestar y eso te ha llevado a dejar de hablarle

De este modo, queda claro que según como nosotros pensamos sobre las cosas que nos suceden va a determinar la emoción que expresamos. Lo que sentimos proviene de la mente emocional, son las emociones que aparecen ante los acontecimientos. La interacción entre los pensamientos y los sentimientos constituye la “vida mental”.

¿Existen emociones positivas y emociones negativas?

Las emociones tienen de base un contenido neutro y es normal experimentar cada una de ellas a lo largo de la vida. No es que existan  “emociones positivas” o “emociones negativas”, pero los psicólogos en ocasiones usamos ésta clasificación para acercar al paciente la explicación del impacto que su percepción tiene sobre la persona en sus pensamientos y en sus acciones, y por ende, en las consecuencias que le generan.

En conclusión…

Las personas que son capaces de reconocer sus emociones, tienden a dirigir mejor sus vidas. En definitiva, identificar las propias emociones, conocer cuándo y cómo se manifiestan y ser conscientes de las respuestas que provocan, es la clave para conseguir el equilibrio emocional en nuestras vidas y por tanto una sensación de bienestar para tu espacio personal.

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